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07.09.2026

Efectos de los IQ sobre la producción y el RCS en vacuno de leche

Desafíos Sangrovit

La producción de leche es el factor que más determina la rentabilidad de las granjas lecheras. Por eso el sector busca continuamente estrategias para mejorar la productividad de forma respetuosa con el medio ambiente, centradas en el bienestar animal y capaces de responder a la demanda de los consumidores de productos de alta calidad en términos de salud y seguridad. En la última década la producción de leche por vaca ha aumentado un 11 % y la vaca lechera moderna de alta producción puede superar los 10.000 kg de leche. Esta mejora se ha conseguido mediante la selección genética, la optimización del manejo, la mejora del bienestar animal y los avances tecnológicos. Sin embargo, y a pesar de estos grandes avances, las vacas lecheras se enfrentan a lo largo de su ciclo productivo a determinados desafíos que pueden comprometer su salud y su productividad.
 


Figura 1: Representación esquemática de la energía (Mcal/día) aportada por el pienso (línea de puntos negra), la energía necesaria para la producción de leche y el mantenimiento (línea de puntos verde) y las reservas energéticas corporales (línea de puntos naranja) a lo largo del ciclo productivo de la vaca.
     

 

El periodo de transición, definido habitualmente como las tres semanas previas y las tres semanas posteriores al parto, se caracteriza por una serie de cambios fisiológicos que permiten a la vaca pasar del estado de gestación al inicio de la síntesis de leche (Figura 1). Durante este periodo, el más exigente para la vaca lechera, la ingestión de materia seca (IMS) se reduce de forma significativa, las necesidades energéticas del animal superan la energía aportada por la dieta y la vaca entra en balance energético negativo (Figura 1). Además, las vacas recién paridas presentan distintos grados de inflamación local y sistémica debida, entre otras causas, a las lesiones del canal del parto, al remodelado del tejido uterino y de la glándula mamaria, a enfermedades infecciosas y metabólicas y a los cambios en el ambiente ruminal.

Todos estos cambios fisiológicos alteran el reparto de nutrientes, que se dirigen principalmente al mantenimiento y al sistema inmunitario en detrimento de la producción de leche, la salud y la fertilidad. Por tanto, cómo afronte la vaca la transición de la gestación a la lactación resulta determinante para su salud, su productividad y su éxito reproductivo futuros.

Las estrategias nutricionales para mitigar el impacto de la menor IMS suelen basarse en aumentar la densidad energética de la dieta. Sin embargo, el elevado contenido en carbohidratos muy fermentables y el menor aporte de fibra pueden provocar cambios perjudiciales en el ambiente ruminal, la microbiota y la mucosa digestiva. Como la alimentación llega a representar la mitad de los costes de producción, mejorar el aprovechamiento de los nutrientes es clave. La energía y los nutrientes se destinan de forma prioritaria a los procesos esenciales para la supervivencia; una vez cubiertas esas necesidades, el resto se dirige a otras funciones como el crecimiento, la producción de leche o la reproducción (Figura 2).

En este sentido, Sangrovit®, producto de origen vegetal obtenido de Macleaya cordata, se utiliza ampliamente como aditivo en piensos de animales de producción. Sus principios activos son los alcaloides isoquinolínicos (IQ). Sangrovit® favorece el consumo de pienso y la digestibilidad de los nutrientes, por lo que hay más nutrientes y energía disponibles para los procesos productivos, lo que apoya el rendimiento y la salud general (más energía para los procesos prescindibles).
 


Figura 2: Reparto de los combustibles metabólicos según prioridad. La energía y los nutrientes se destinan primero a los procesos críticos para la supervivencia y el mantenimiento (esenciales); los usos secundarios se dirigen a los procesos reducibles y a los prescindibles, como la producción de leche, la reproducción y la acumulación de grasa (adaptado de Wade y Jones 2004, Am J Physiol Regul Integr Comp Physiol 287:R1277-96)
    

En la figura 3 se resumen los ensayos de investigación y de campo que evaluaron el efecto de la suplementación con IQ sobre la producción de leche en vacas en lactación. Se recopilaron datos de más de 5.600 vacas procedentes de 13 ensayos realizados en 9 países. El análisis mostró que la producción de leche mejoró en el 84,6 % de los ensayos y que, en promedio, las vacas suplementadas con IQ produjeron un 2,4 % más de leche que las del grupo control.
 


Figura 3: Datos resumidos que muestran la diferencia porcentual (%) en producción de leche respecto al control en vacas suplementadas con IQ. Las barras en verde oscuro corresponden a ensayos de campo y las barras en verde claro a ensayos de investigación. La columna de la derecha muestra la producción media de leche de las vacas control y de las suplementadas con IQ.
      

Se realizó un análisis similar del efecto de la suplementación con IQ sobre el recuento de células somáticas (RCS). Se recopilaron datos de más de 7.397 vacas procedentes de 15 ensayos de investigación y de campo realizados en 10 países. En conjunto, el RCS se redujo un 20,5 % en las vacas suplementadas con IQ respecto a los controles y disminuyó en el 93,3 % de los ensayos con Sangrovit®.
 


Figura 4: Datos resumidos que muestran la diferencia porcentual (%) en el recuento de células somáticas (RCS) respecto al control en vacas suplementadas con IQ. Las barras en verde oscuro corresponden a ensayos de campo y las barras en verde claro a ensayos de investigación. La columna de la derecha muestra el RCS de las vacas control y de las suplementadas con IQ.
    

 
Figura 5: Datos resumidos por niveles de producción y de RCS que muestran la diferencia porcentual (%) en producción de leche y RCS respecto al control.
   
 

Además, los efectos de Sangrovit® sobre la producción de leche y el RCS se evaluaron en distintos niveles de producción y de RCS. El análisis de la producción mostró que las granjas con niveles de 30 a 39 L/vaca/día fueron las que más respondieron a la suplementación con IQ, con una mejora global del 3,7 % en producción de leche. La mayor respuesta en reducción del RCS se observó en granjas con niveles de RCS superiores a 200 x 103.

 

Mensajes clave

  • La producción de leche por vaca ha aumentado mucho en las últimas 2-3 décadas.
  • Optimizar la IMS y el uso de los nutrientes es esencial para cubrir las mayores necesidades de la vaca.
  • Los efectos de los IQ sobre la producción de leche y el RCS se atribuyen a un uso más eficiente de los nutrientes y la energía de la dieta.
  • En conjunto, los IQ mejoraron la producción de leche un 2,4 % y redujeron el RCS un 20,5 % respecto a los controles.
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